EL POETA A CABALLO

¡Qué tranquilidad violeta
por el sendero a la tarde!
A caballo va el poeta…
¡Qué tranquilidad violeta!

La dulce brisa del río,
olorosa a junco y agua,
le refresca el señorío…
La brisa leve del río.

A caballo va el poeta…
¡Qué tranquilidad violeta!

Y el corazón se le pierde,
doliente y embalsamado,
en la madreselva verde…
Y el corazón se le pierde.

A caballo va el poeta…
¡Qué tranquilidad violeta!

Se está la orilla dorando.
El último pensamiento
del sol la deja soñando…
Se está la orilla dorando.

¡Qué tranquilidad violeta
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta…
¡Qué tranquilidad violeta!

EL MAR LEJANO

La fuente trueca su cantata.
Se mueven todos los caminos…
Mar de la aurora, mar de plata,
¡qué nuevo estás entre los pinos!

Viento del sur ¿vienes sonoro
de granas? Ciegan los caminos…
Mar de la siesta, mar de oro,
¡qué loco estás sobre los pinos!

Dice el verdón no sé qué cosa.
Mi alma se va por los caminos…
Mar de la tarde, mar de rosa,
¡qué dulce estás bajo los pinos!

Foto

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El equipo Jiménez-Camprubí fue muy exitoso. A Zenobia le gustaba mucho Tagore y propuso a Juan Ramón traducirlo al español, comenzando así un periodo fructífero en que Zenobia traducía y Juan Ramón Jiménez dotaba de lírica a las traducciones.

Juan Ramón Jiménez hablando y leyendo de su trabajo

 ENLACE>>

https://www.loc.gov/item/93842920/?embed=resources

El 17 de mayo de 1947, el Sr. Jiménez pronunció un discurso extemporáneo sobre el modernismo ante una asamblea de Bibliotecarios de las Américas. Las grabaciones de 1949 son lecturas de poesía en las que el Sr. Jiménez lee unos cincuenta poemas de sus trabajos publicados y no publicados.